Antón Ruanova

I am a professional triathlete

Antón Ruanova

Nací el 2 de Agosto de 1986 en Santiago de Compostela, Galicia. A los pocos meses de vida me diagnostican una desafortunada escoliosis que afortunadamente condicionará mi vida... BIOGRAFÍA (+INFO)




Campeón de Sudamérica de Triatlon 2016
Campeón de Brasil de Triatlon 2016
5º Copa del Mundo ITU Huatulco (Mexico)
6º Campeonato Panamericano de Triatlon 2016
13º Copa del Mundo ITU Salinas (Ecuador)
Campeón Sesc Triathlon Brasilia
Me

My professional skills

En 2016 vuelvo al deporte profesional. Dejo pasar una gran oportunidad laboral para volver a perseguir sueños. Esta vez como brasileño, país que me abre sus puertas para iniciar un largo, incierto, duro y apasionante camino para luchar por estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Persistence 95%
Hope 90%
Strength 60%
Believe 100%

PATROCINADORES


COLABORADORES

Bicicleta y Ruedas

BICICLETA Cuadro: Massi Pro Road | Grupo: Chorus 11v | Componentes: Massi | Peso: 7,0 kgs

RUEDAS Marca: Edco | Modelo: ProSport Albis Light - 50T | Neumáticos: Tubular | Peso: 1.348gr (delantera 585 g, trasera 783 g.)

Neopreno

NEOPRENO Marca: Huub | Modelo: Archimedes 3:5

Mono

MONO Marca: Taymory | Modelo: Neuro T150 | Tejido: Zero Peso: 120gr

Casco y Gafas

CASCO Casco: Rudy Project Boost 01 | Peso: 240gr

GAFAS Gafas: Rudy Project Tralyx | Peso: 29gr

Rodillo

RODILLO Marca: CycleOps | Modelo: Magnus

Entrenamiento

Entrenamiento Entrenador: José Rioseco | Plataforma de entrenamiento y comunicación: Train2Go.com

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  • MONONUCLEOSIS. A VECES HAY QUE PARAR PARA VOLVER MÁS FUERTE


    Todo fluye. Entrenamos duro, el cronómetro no miente y los resultados acompañan. Acabo de ser 3º en el Campeonato Sudamericano de Triatlon en Uruguay, una medalla que me abre las puertas de la selección nacional de Brasil por primera vez. Motivado y confiado. Hasta que un día empiezo a sentir molestias musculares y de cabeza. Me voy a dormir seguro de que es sólo cansancio y todo desaparecerá tras un buen descanso. Lejos de eso, los dolores empeoran y se ele unen unos escalofríos que, en el calor de Brasilia, sólo pueden significar fiebre. Así viajo a João Pessoa, no en las mejores condiciones para la defensa mi título de campeón de Brasil 2016. 

    No sé cómo, pero aguanto la natación y una vuelta de bici en el grupo de cabeza. A partir de ahí, uno que es cabezón y optimista por naturaleza, me relajo y decido asumir que algo no está bien en mi organismo. A las décimas de fiebre e inmenso dolor de cabeza se une una falta de fuerzas bien palpable. No sé cómo (ni pensándolo a posteriori para qué) termino la prueba con 2h11min. Incapaz de defender mi título, sólo hice que multiplicar fiebre, dolores y debilidad. 

    Tras unos días convaleciente en que mi vida se mueve entre la cama y el sofá, la fiebre me abandona y el dolor de cabeza remite en parte. Es la primera vez (de muchas) que me auto-convenzo de que estoy recuperándome. Empiezo a entrenar muy suave. Se acerca el primer gran objetivo del año: mi debut con la verdeamarela en las Copas del Mundo ITU de Madrid y Cagliari. Mis ganas y confianza no pueden derrotar a la realidad (esta vez) y tengo que abandonar los entrenamientos suaves ante mi preocupante falta de fuerzas. El mero hecho de llegar a la piscina, un paseo de quince minutos en bicicleta, se convierte en todo un reto. Nadar 1.000 m suave es una quimera. 

    Bien, sabemos que es un virus. Y que es más duro de lo que podíamos esperar. Vivir en un país tropical hace que por la cabeza se paseen nombres como dengue, zika, chikungunya... Diez días después, decido ir al médico. Descarta una infección bacteriana y confirma el carácter vírico de la infección. Como ya sabíamos, no existe tratamiento para los virus. Descanso, buena alimentación e hidratación. Aunque no me hablan del ingrediente principal de esta receta, del que no dispongo de mucho en mi cocina: paciencia. 

    Viajo a Madrid. Fuera de forma pero sobre todo enfermo. Nos cuesta valorar las cosas realmente importantes en esta vida, la salud es desde donde parte cualquier deseo. Me hago una analítica, donde los resultados apenas aportan nada demasiado extraño o concluyente. Mi amigo Zigor, Doctor Montalvo, me acoge y ayuda en esos momentos difíciles. Por primera vez pone en el aire la palabra mononucleosis. Que más tarde se concretará con el resultado de una serología. Gracias Zigor. Descubrir el nombre del virus (Epstein Barr) supone un alivio. 1) Pone fin a la incertidumbre (todos queremos certezas, ¿hay algo peor que no saber?), 2) supone renunciar definitivamente a las Copas del Mundo de Madrid, Calgiari y a las WTS de Hamburgo (no, no es algo fácil ni que desee pero la presión de "tener que participar" en esas carreras era una carga que no me ayudaba a recuperar, más bien todo lo contrario al forzarme a entrenar aun estando sin fuerzas) y 3) a la vez un resultado, es algo palpable que por decirlo así cuantifica esa horrible sensación de estar sin fuerzas ni ganas.

    Una vez despojado de objetivos a corto plazo y asumida la realidad, todo es más fácil. Cultivo paciencia, disfruto de la vida tranquila, aprovecho para caminar despacio, leer más, pensar mejor y en definitiva hacer todas esas cosas que se nos escapan en nuestros frenéticos día a día. Quiero agradecer a mi equipo (familia, Jóse, amigos...) todo el cariño y fuerza, así como la bienvenida y apoyo que me proporcionaron mis compañeros de selección (Ortiz, Luísa, Bia, Kaue, Manoel, Danilo) y la gran comprensión y ánimo de los jefes Marco y Rodrigo.

    Tras seis semanas, estoy volviendo a entrenar. Despacito y con buena letra parece que el cuerpo empieza a responder. Obviamente estoy más que fuera de forma, pero esa es otra historia. En este cuento he re-aprendido que la salud es lo más importante y es desde ahí donde salen todos nuestros deseos. Si la salud vuelve, la forma llegará ya que la motivación nunca se ha ido. La temporada es aun larga. Para lo bueno y lo malo, el deporte es instantáneo y siempre ofrece nuevas oportunidades ¡Nos vemos en las carreras! #Lume!
  • RESUMEN TEMPORADA 2016

    A veces la vida, si las persigues, te da segundas oportunidades. El 2016 es el año de mi vuelta al profesionalismo tras dos años y medio estudiando (Máster en Gestión Internacional de la Empresa por la UIMP) y trabajando (Oficina Económica de la Embajada de España en Brasilia). Dejo pasar una gran oportunidad laboral y la seguridad de un buen sueldo a fin de mes para volver a perseguir sueños con la incertidumbre y precariedad (y también la tremenda ilusión) del deporte minoritario. Y retomo el deporte como brasileño, país que me abre sus puertas para iniciar un largo, incierto, duro y apasionante camino para luchar por estar en Tokio 2020. 

    Es imposible no tener dudas tras casi tres años fuera de una prueba ITU. Pero las dudas se disipan con trabajo, trabajo duro con el que llego en marzo a Valparaíso, Chile. El camino se inicia de la mejor manera posible: campeón Sudamericano de Triatlon en mi debut con los colores de Brasil en la ITU Copa Continental de Valparaíso. Mis primeros 100 puntos en el Ranking Mundial.

    Turno para mi primer Campeonato de Brasil de Triatlon Olímpico. El calor y la humedad de João Pessoa me hacen empezar la prueba con una sonrisa. Tras una natación y ciclismo disputados pero sin romper el grupo, los 10 km de carrera a pié deciden los puestos de honor. Bella lucha codo con codo con la gran promesa (y realidad) brasileña: Manoel Messias. A falta de 2 km consigo despegarme y alzarme con el título de Campeón de Brasil de Triatlon. 2 de 2. Que esto no se pare.

    Todo va a pedir de boca y llego a un lugar talismán: Huatulco, Mexico. Aquí había sido 6º en la edición 2013 de la Copa del Mundo, mi mejor resultado internacional hasta la fecha. Llego como antepenúltimo en el Ranking Mundial entre los participantes pero con ganas de luchar. Natación y ciclismo muy exigentes, como no podía ser de otra manera en una prueba que otorga alguno de los últimos puntos para la clasificación olímpica. Corriendo disfruto sufriendo cada paso en la prueba más dura del calendario ITU mundial. Excelente 5º puesto en la Copa del Mundo de Huatulco donde por primera vez en mi vida disputo el podio en una Copa del Mundo.

    Una semana más tarde, el 15 de mayo disputo en casa el Sesc Triathlon de Brasilia. Gran plantel de salida y disputa asegurada. En el km 30 del ciclismo el segundo grupo nos alcanza poniendo fin a una escapada de 6 hombres desde la natación. De nuevo los 10 km de carrera a pie son decisivos. Y de nuevo de vislumbra una espectacular lucha con Manoel Messias y Flavio Queiroga. Por un momento Messias se distancia en cabeza, pero consigo rehacerme y me llevo un nuevo triunfo. Mi primera victoria en el prestigioso circuito Sesc Triathlon. Sigo en la cresta de la ola.

    Tercera semana consecutiva de competición, esta vez por partida doble. Recién llegado del calor de Brasil me recibe la lluvia y el frío de Pontevedra para la Copa del Rey de Triatlon. No consigo sobreponerme al cambio brusco de clima y penalizo al equipo. En el Arcade Inforhouse Santiago terminanos en una triste 11º posición. Al día siguiente sale el sol y nos conjuramos para revertir la situación. En una gran actuación con Alberto Castiñeira y Diego Paz (y con la fuerza de todo el equipo) somos Subcampeones de España de Triatlon por Relevos.

    Tiempo para unas merecidas vacaciones. Intento no levantar los pies del suelo pero me sé dichoso por el espectacular inicio de mi vuelta al profesionalismo.

    Con escasa preparación después de mi parón, me presento en la linea de salida de la 2ª etapa de la Bundesliga en Ingolstadt. 11ºC grados de temperatura, lluvia y ¡natación sin neopreno! Difícil cóctel para un neo-brasileño como yo. Sufro en la natación y sufro aun más en el ciclismo. No paro de temblar por el frío hasta que antes del km 4 alguien me golpea por detrás y me arrolla sin que pueda poco más que colocarme para caer. Del asfalto a la ambulancia. Se acaba la carrera para mí con un recuerdo en forma de cicatriz en mi rodilla derecha.

    Dos semanas más tarde, vuelvo a Alemania para la 3ª etapa de la Bundesliga en Düsseldorf. La herida en mi rodilla a penas me ha dejado entrenar desde Ingolstadt, al dolor del golpe se unen unas horribles sensaciones entrenando con el parón de las vacaciones y la posterior caída. Días duros. Pero hay que cumplir con el equipo MRRC München. Preveía un día difícil y no me equivoco. Una natación llena de golpes en posiciones retrasadas. Rápido ciclismo donde sólo al final conseguimos cazar al tercer grupo y carrera a pie "con lo puesto" para terminar en 33ª posición.

    Tengo dos semanas y media para volverme medianamente competitivo. La herida va curando y puedo volver a entrenar sin que ello sea una tortura. Gracias al #TeamBlume voy saliendo del bache. Lejos aun de mi estado de forma del principio de año pero con algún destello de ilusión voy a Francia para participar en el Grand Prix de Gray el 14 de julio. Buena natación, ciclismo sólido y veloz y buena carrera a pie para finalizar el 14º en el Grand Prix de Gray. Buen resultado en la mejor liga de triatlon del mundo. Mi equipo, Saint Jean de Monts, se mantiene en 2ª posición en la clasificación general.

    Cinco días de mini-vacaciones en París para cerrar una etapa dura y seguir el camino de nuevo en Brasil.

    En agosto retomo la competición en el Sesc Triathlon de Manaus. Por problemas de la organización, la prueba se cambia a duatlon: 10 km - 40 km - 5 km con 34ºC grados y la humedad infernal del Amazonas. Supervivencia. Vinuto y Colucci se escapan en el inicio del ciclismo y pierdo el sprint final con Queiroga para ser 4º en el Sesc Manaus. Mal resultado y buen entrenamiento para seguir progresando.

    El 28 de agosto es el turno de Belém, también en el caluroso y húmedo norte del país. En distancia sprint Danilo Pimentel gana la prueba tras escaparse en el ciclismo. Tras liderar la natación y un buen segmento a pie, termino 2º en el Sesc Triathlon Belém.

    Tiempo de regresar a una prueba ITU: Copa del Mundo de Salinas, Ecuador. Me presento en la línea de salida con 45 días de buenos entrenamientos aunque con unas molestias en mi pie izquierdo. Gran natación que me afianza en el numeroso primer grupo de casi 50 unidades. La carrera a pie es una lucha constante con el tremendo ritmo (14'56" en los 4,9 km) y las fuertes molestias de mi pie. Finalizo 13º en la Copa del Mundo de Salinas. No es el resultado que esperaba pero estoy contento con mi lucha en una prueba rápida y muy disputada. Nuevos y valiosos puntos para seguir escalando en el Ranking Mundial.

    Tiempo de desconexión. Vacaciones en Ecuador en parte planificadas y en parte obligadas. Mi dolor en el pie resulta ser una tenditinitis en el tibial posterior que me deja sin poder correr durante cinco semanas. Gracias a Wesley (Kale Espaço Saúde) consigo recuperarme a tiempo para las últimas competiciones del largo año. No puedo debutar con mi equipo São Jose debido a la cancelación por inclemencias metereológicas de los Juegos Abiertos de Santa Catarina - JASC.

    27 de noviembre, Argentina. Con pocas fuerzas tras el largo año, algunas dudas por las escasas tres semanas de entrenamiento a pie tras la lesión y muchas ganas nos ponemos el dorsal. Nado a cola del primer grupo, incómodo. Un grave error en la primera transición me aleja del primer grupo. El ritmo sobre la bici es impresionante y no consigo agarrarme a la rueda de mi amigo y anfitrión Lucho Taccone, el último vagón a la gloria. Incrustado en el tercer grupo vemos como perdemos segundos a cada vuelta. Empezamos a correr a casi dos minutos de cabeza, con poco que ganar y nada más que perder. Sorprendentemente me muestro competitivo a pie y consigo remontar hasta ser 6º en el Campeonato Panamericano de Triatlon. Un resultado decente y una oportunidad perdida.

    Cuando llegaba el punto y final de la temporada, me caliento. Tras días de dudas me invento un nuevo reto en la última prueba ITU del año. Viajo a Galicia desde Brasil y desde allí al Sahara Occidental. Llego a la ciudad a las 04:00 de la mañana, nueve horas antes de la salida. Definitivamente no fue una buena idea. Mi plan de buscar una última carrera para finalizar con buen sabor de boca la temporada resulta un fracaso. Sólo consigo ser 15º en la Copa Continental de Dakhla. Miro atrás y veo poco entrenamiento en los últimos dos meses, un cansancio quizá normal en el largo año de mi vuelta al profesionalismo.

    Pero miro más atrás, al global del 2016 y me siento satisfecho. Títulos, grandes carreras, buenos entrenamientos, impagables experiencias y mucho aprendido para seguir mejorando y luchando. Queda mucho pero seguimos avanzando. Gracias familia, amigos, Sara, César Varela, compañeros de entrenamientos (Paulo, Cid, Rafa...) y patrocinadores (Massi, Taymory, Rudy Project, SportMed-Edco, 226ERS, Huub, Train2Go) por ser exactamente cada una de las piezas necesarias para que este camino pudiese recomenzar y hacerlo con éxito. 

    ¡Nos vemos en 2017! #Lume


    Créditos de la foto: www.trichile.cl

  • COPA DEL MUNDO ITU SALINAS

    Quince pasos antes de lanzarnos al Pacífico. Como de costumbre reniego de un punto de velocidad sobre la arena por asegurar un control que me evite caer y regalar segundos en un momento vital como la salida. Y eso me hace dar las primeras brazadas bastante atrás. Busco hueco y lo encuentro por la derecha. Desde ahí partían los mejores nadadores y hacia ahí me fui en busca de su estela.

    Dudo que haya muchos triatletas por detrás de mi, pero me centro en explotar el hueco que he encontrado sin perder la calma. No hay secretos, el comienzo de la natación significa poner nuestro 100%. Más si cabe en distancia sprint. Nadando plano, con frecuencia y más frecuencia gano posiciones hasta sentirme en situación privilegiada incluso antes de la primera boya. Demasiado rápido hasta para un optimista como yo. Giro la boya por dentro entorno a la sexta posición, desde ahí ya no me separaré del gran David Castro. Como en los viejos tiempos en Alemania, pegados casi como para poder besarnos pero sin siquiera rozarnos y menos aun molestarnos.
    Con la sensación del trabajo bien hecho en el agua, mi cabeza pasa a visualizar la transición y el ciclismo. Seis Copas del Mundo ITU y las seis abandonando el agua en el top 10. Un buen dato que puede no valer de nada si no seguimos luchando. En la transición toca sufrir, por el habitualmente frenético y tenso cambio de disciplina que decide pruebas y hoy además por mi renqueante pie. Corro como puedo, pierdo algunas posiciones y me subo a la bici tras Grajales (MEX) y Hollaus (AUT).

    No miro atrás pero sé que la natación no ha conseguido romper demasiado el grupo. Se está formando un grupo delantero de una docena de unidades y estamos unos diez segundos retrasados. Si el comienzo de la natación es sinónimo de dar absolutamente todo, ponme ahora un 120% para la T1 y los primeros kms de ciclismo. Las piernas responden, la cabeza vuela y así contactamos con la cabeza antes de dos kms. Desde ahí el ritmo frenético da un claro respiro y muchas más unidades llegan a este primer grupo.

    Los veinte kms planos de ciclismo conjugan por igual la esquizofrenia del asfalto roto y piedras sueltas con la tranquilidad y buen rodar de la parte con asfalto liso cual moqueta. En la primera mitad agarramos el manillar con todas nuestras fuerzas y casi cerramos los ojos esperando que la bicicleta no se desintegre. Mientras que en el final de cada vuelta disfrutamos de la velocidad y el buen piso. En ambas superficies se producen intentos de fuga que hoy no tienen destino feliz.

    El único picante del menú es la lucha por encabezar el grupo en la segunda transición, tarea en la que vuelvo a reprobar a sabiendas de su vital importancia. La mala colocación en la entrada de la T2 la suplo calzando veloz las zapatillas y saliendo a correr en otro esfuerzo del 120% durante el primer km. Rápido localizo a David Castro y a él me sueldo sabiendo que llegaremos hasta la punta de la carrera.

    Lo hacemos antes de completar el primer mil. Somos doce atletas en cabeza, pero el sobreesfuerzo para conectar me hace rezar para que el grupo se rompa en dos y encontrar un ritmo un poco más liviano. Y pasa, pero a medias. Sólo Danilo Pimentel (BRA) pierde contacto. Estoy tras él y me quedo sin respuesta ni fuerzas para reaccionar y volver al grupo. El top10 se escapa entorno al primer km y medio. Pero hemos venido a luchar. Contra el dolor de cuerpo y mente ante el fuerte ritmo y contra el dolor de mi maltrecho pie. Cada zancada es una pequeña tortura. Me engaño diciéndome que pasará si me concentro (¿¿más??) -"Llevo tres meses silenciádote para llegar a esta prueba. Vamos, tres kms más y en serio que empiezo a tratarte y descansar"-

    Ecuador de carrera a pie. Me alcanzan Bicsák (HUN) y Hollaus (AUT), me sueldo a ellos... un km. El cuerpo solo pide clemencia desde ese km inicial de sobreesfuerzo, pero consigo apañarme para seguir peleando en un buen ritmo. No quiero ni mirar atrás. Hacia delante veo que Pérez (MEX) pierde contacto con el grupito que me precede ¡A por él! Últimos cuatrocientos metros, lo supero y cruzo la meta en 13ª posición. Buf, no sé si estoy más contento por el resultado o por terminar con la agonía del pie. O por la victoria de David Castro y el magnífico 5º lugar de Antonio Serrat, ¡enormes!
    Había trabajado con la expectativa de algo más, pero estoy contento con la lucha tal y como ha ido la carrera. El quinto top14 en las seis Copas del Mundo ITU que he disputado en mi vida. Seguimos en la buena linea, sin prisa pero sin pausa. Esto no se para. #Lume!

    Aquí los resultados completos de la prueba.
  • COPA DEL MUNDO ITU HUATULCO

    Huatulco, México. Tres años después. El mismo golpe de calor y humedad me recibe al tocar tierra. Las mismas (o más) ganas de sufrir en la prueba ITU más dura del mundo. Los días previos son tranquilos exceptuando una dura sesión de carrera a pié como shock para adaptarnos al calor que, también como hace tres años, realizo con mis amigos Gonza (Tellechea) y Lucho (Taccone). Ellos además me ayudan abriéndome las puertas de su cuarto. Gracias culeados :)

    Vuelvo a repasar mentalmente las transiciones delante de mi bicicleta con el dorsal 57. Todo listo. Caliento cinco minutos en el agua donde reafirmo mis buenas sensaciones. Este año han adelantado la salida. Son las 08:25 y la temperatura aun es agradable antes de que aprete el calor. Presentación de atletas. Con el penúltimo dorsal, escojo el primer sitio libre que diviso. 

    "On your marks"... ¡Piiiii! Cuatro pasos sobre la arena y entramos en el Pacífico. El koreano Seo parte con mucha fuerza y busco sus pies. Lucho por no perderlos. ¡Veinte segundos de prueba y ya voy a tope! A más tiempo en su estela, mejor llegaré a la primera boya. Ahí los golpes se ponen serios. Todo el mundo defiende su posición, cuando no lucha por mejorarla. Al pasar por el lado de fuera, pierdo varias posiciones. Calculo que voy sobre la posición 20ª. Debo progresar para evitar problemas. Paso por encima de dos triatletas para situarme en el lado derecho y así pasar por dentro las boyas. Aprovecho la corriente a favor terminando el primer giro de 1.000 metros para seguir progresando. 

    Toco la arena en 10ª posición. En vano espero que mi buena posición y el pasar de los metros contribuyan a reducir unos golpes que no pasarán hasta salir definitivamente del Pacífico. Tensión. Huatulco es la penúltima carrera antes de cerrar la clasificación olímpica, varios países se juegan el todo por el todo aquí y ahora. La tensión está a la altura.
    Corro por boxes con mi bicicleta en la mano, me cierran, golpeo a mi compañero Colucci... Más tensión. Tras él empiezo a pedalear. Pronto compruebo que somos un grupo grande de unos 40 atletas. Primera subida pequeña, retorno, segunda subida fácil. En el tramo continua el ritmo vivo. Y ahí está ella: 18% de desnivel. Bienvenidos al terror de Huatulco. Y diversión claro. Todos de pié sobre las bicis. El calor se multiplica con el dolor de piernas y el corazón en la boca en esta subida. Ya estamos arriba. Corto descenso y otra pequeña subida antes del vertiginoso descenso que nos devuelve a boxes. Genial, sólo quedan siete veces más.

    La altimetría, las curvas el asfalto roto y por supuesto el ritmo, hacen difícil poder recuperar. Y cada subida duelen más las piernas. Por más que lo intento no consigo situarme en la parte delantera del pelotón. Voy atrás, o en el medio si peleo duro. Pensar que hace tres años tenía la situación bajo control y ahora voy a merced del grupo me desconcierta. Me duele la espalda de retorcerme en cada subida. Las piernas están cada vez más duras. Bebo agua e isotónica, pero algún calambre parece pedir permiso para aparecer. ¿Cómo voy a correr 10 km así?
    Ok, eso es un problema del futuro. Olvídalo. Por ahora piensa sólo en la bici, en aguantar el fuerte ritmo. Al conversar con compañeros tras la prueba comprobé que no era el único que se retorcía. Tres minutos más rápido que otros años dan una idea de la tensión de esta edición. La dureza del ritmo y la rudeza del asfalto hace que nuestro grupo disminuya a cada vuelta con pinchazos, averías mecánicas o simplemente falta de fuerzas.

    Dejamos las bicicletas. Aun no sé cómo, pero vamos a correr. Ahhhhgg... Tirones en ambas piernas al agacharme me recomiendan calzar despacio las zapatillas. Tanto que abandono los boxes último de los treinta supervivientes del primer pelotón. Unas pocas zancadas me sirven para ahuyentar miedos a más calambres. Incremento el ritmo, empiezo la remontada e incumplo la regla número uno en la prueba ITU más dura: no des el 100% en ningún lugar que no sea la meta si quieres llegar a ella.

    Calor y humedad casi imposibilitan recuperarse de un esfuerzo máximo. Pero es ahora o nunca. Si quiero luchar los puestos de honor tengo que remontar lo perdido en boxes cuanto antes. Sigo progresando cual jabato poseído. No sé cómo, pero en el primer km ya soy 5º. Por delante Diemunsch camina sólo a por la victoria. Pimentel (BRA), Geens (BEL) y Box (AUS) forman un terceto unos quince metros delante de mí. Otros quince metros por detrás se encuentra el grupo al que acabo de sobrepasar. Estoy en tierra de nadie. Mis fuerzas ya escasean. La cabeza se nubla y quedan 9 km por delante. 

    Último esfuerzo. Tengo que conectar con el terceto. Ahora o nunca. Aunque sé que lo pagaré más adelante. Cierro los ojos y pongo todo. La piel se me eriza del sufrimiento y el fuerte calor. Y llego. Completando el primer giro de 2,5 km somos un cuarteto luchando del 2º al 5º lugar. He dado todo. Geens y Box se giran sorprendidos al ver que alguien los acaba de alcanzar por detrás. 

    Sufro en la subida. En la bajada. En cada ataque de Danilo. En la réplica de Box. Los calambres vuelven a llamar a la puerta. Me concentro en seguir y no pensar en nada. Cada km con ellos es un triunfo. Sólo puedo pensar en asegurar el 5º lugar.
    Última vuelta. Geens ataca decidido. Box intenta seguirle. Me acuerdo del esfuerzo extra de mi primera vuelta, no puedo cambiar de ritmo. Danilo también entra en crisis y no nos separamos hasta el final. Diemunsch arrasa en su cuarta participación aquí. Geens (2º) y Box (3º) son el podio que siento que por primera vez en mi vida he acariciado en una Copa del Mundo. Danilo es 4º. Soy 5º en la Copa del Mundo de Huatulco. Tres años después. El dolor se transforma en inmenso bienestar al cruzar la meta. ¿Será esta la droga que nos hace soñar cada día? Otro (gran) paso en el largo camino.





  • CAMPEONATO BRASILEÑO DE TRIATLON

    ¿Quién dijo que era frío el Atlántico? Dejamos atrás la primera de las cuatro boyas de circuito de 1.500 metros. Wesley Matos se escapa de salida y nada unos 15 segundos delante. Me sitúo segundo del grupo tras Guto Sorbo. Agradezco la ayuda de su estela. Los primeros 400 metros desde la salida puntual a las 07:30 había seguido un camino anárquico por el lado izquierdo.

    Segunda boya. Giramos a la izquierda. Sigo a los pies de Sorbo. No sufro en exceso pero tampoco consigo relajarme. Me concentro en seguir su espuma e imprimo más fuerza en la primera parte de la brazada. Por dos veces me giro para ver si el ritmo es suficiente para romper el grupo, idea que descarto tras ver brazos y más brazos en nuestra estela.

    Así alcanzamos la paradisíaca arena de João Pessoa. Dejamos el calor del Atlántico por más calor ahí fuera. Menos mal que había llegado el miércoles con mi amigo Rafael buscando adaptarme a la temperatura y humedad elevadas de la ciudad que ve cada día los primeros rayos de Sol del continente americano.
    Pedalamos. El tradicional ritmo frenético de los primeros kilómetros se queda esta vez en pocos metros. Ningún favorito ha perdido contacto en la natación y esto desincetiva el trabajo duro sobre las dos ruedas para abrir diferencias. Pero el circuito es entretenido y mismo sin ritmo, hay tiempo para la tensión. Eduarlo Lass ataca en la dura y corta subida del recorrido. Curvas, rotondas y circuito estrecho son las especias que aportan el sabor a este plato de triatlon nordestino. El picante aparece en la segunda vuelta: corredores doblados por la izquierda, derecha y centro. Manos abajo para agarrar con fuerza y decisión el manillar.

    Ataco en la segunda subida. De pié, bailando sobre la bici. No pretendo escaparme, si acaso buscar alguna debilidad en el grupo. Y mostrar que estoy fuerte y confiante, que este año entreno al 100% y no me voy a quedar del grupo. Messias y Lass remachan mi ataque al final de la subida. Acuso el esfuerzo y no puedo acompañarles. Me pasan otros dos atletas, busco mi ritmo. Un par de doblados me cierran en la siguiente curva. Queiroga ataca por el otro lado y se forma un grupo delantero. Si antes digo que no voy a quedar...
    Voy unos 20 metros retrasado. Me acoplo. Me exprimo hasta que estabilizo la diferencia. Bien, pienso, ahora solo hay que cerrar ese hueco. Más fuerza. Empiezo a recortar. No pierdo la confianza. Es el minuto más largo de la prueba, pero finalmente vuelvo a la estela del grupo. Uf, primer match ball salvado. Aprendo cuatro cosas: no hagas demostraciones innecesarias, circula siempre en las primeras posiciones del grupo, estate muy atento a los doblados y confía, tienes fuerza Antón. Los 40 kms discurren sobre la misma pauta: ritmo cómodo con toques picantes. Circulo con mi lección aprendida.

    Segunda transición. Gorra blanca para esconderme un mínimo del Sol y muchas fuerzas psicológicas para sufrir en este calor. Salgo rápido hasta juntarme con Messias, Queiroga y Vinuto en cabeza. La velocidad es buena y Vinuto decide buscar su ritmo. Cuando Messias afloja lo supero y animo para seguir dando velocidad a esta aventura. Los dos nos relevamos desde los primeros 500 metros de carrera a pié. Queiroga sigue como invitado de lujo. Sigo dando velocidad en cada relevo. Confiante. Finalizando la primera de las cuatro vueltas, dejamos de escuchar los pasos de Queiroga. Ya solo somos dos.

    El relevo de Messias en el km 3 es fuerte, sostenido. Me muestra su fortaleza y dudo. Es el campeón del mundo junior y reciente décimo en la Copa del Mundo de Australia. No sé si podré ganarle. Pero no te despegues, Antón. Sigue con él y garantiza al menos el subcampeonato. En cuando baja un poco el ritmo, lo paso. Tengo que mostrarme sólido, no importa que por dentro esté muriendo.
    Km 4, km 5. Seguimos pegados, relevándonos en cabeza. Pero su ritmo cae mucho. Tanto que temo ser alcanzado por detrás. Vamos, lo animo y aumento la velocidad cuando me toca tirar. En su turno sigue cayendo el ritmo. No sé si está sufriendo o si quiere jugar y dejar que me desgaste, pero sigo a lo mío. Cabeza fría aunque la temperatura es más propia del infierno. Pasan los kms. Me siento con fuerzas. Me tiro por encima todo el agua que puedo coger en cada avituallamiento. Sé que tengo gas para un ataque. Uno solo, pero de verdad.
    Ataco en el km 8. Con todo, visualizando una serie de 500 metros entrenando. No me importan esos 1.500 metros restantes. Y lo consigo. Dejo de oír pasos tras de mí. Ya no existe calor ni cansancio. La adrenalina me hace volar. -"Otros 500 metros, no cedas"-. No sé si Messias está cerca o ha desistido. Y no voy a mirar atrás para saberlo. Vamos.

    Último retorno. Me cruzo con él y así veo que ha desistido. Pero no me confío. -"Sigue mostrando fortaleza, Antón"-. Casi sin disfrutarlo, casi sin tiempo a asimilarlo, veo la línea de meta y por primera vez aparece en mi cabeza: ¡Soy Campeón Brasileño de Triatlon! Un pequeño escalofrío recorre mi cuerpo absolutamente sudado. Messias (2º) y Queiroga (3º) completan el podio. Sé que faltaba gente, sé que solo es el comienzo de un largo, duro e ilusionante camino, pero en dos pruebas en 2016 soy campeón brasileño y sudamericano de triatlon. Esto no se para. #Lume
  • CAMPEONATO SUL-AMERICANO DE TRIATHLON

    Um ano mais tarde voltamos a Santiago de Chile, mas trocamos a câmera fotográfica por uma bicicleta e a viagem de turismo pela competição desportiva. Não é uma prova a mais. Tento-me afastar da pressão, mas é a minha estreia em 2016, a minha estreia com as cores do Brasil, a minha volta a ITU após quase três anos e a primeira porta de um longo caminho de volta para o profissionalismo. Tudo isso no Campeonato Sul-Americano de Triathlon.

    Aterrissei quarta-feira na capital chilena onde fui espetacularmente recebido por Gaspar Riveros e sua família. Amo os dias prévios a um campeonato: horário flexível, treinamento leve temperado com estímulos fortes, muitas horas de sono e um acúmulo de força física e psicológica para entregar no domingo.

    No dia da prova o celular estava fumegante, rumores depois confirmados dizem que os age group estão disputando uma aquathlon porque a polícia negou as permissões de tráfego para o ciclismo. - "O que?" - Me pergunto. – “É o Chile." – Me diz Gaspar.

    Chegamos no parque de transição em um mar de dúvidas. Em princípio será aquathlon (1,5 km de natação e 10 km de corrida), mas não nos podem confirmar até quinze minutos antes da partida, mas as bicicletas ficaram prontas caso fosse necessário. Sem perder um pouco de calma ou vontade, aqueço e visualizo a prova.
    Chamada para sair. Os leões marinhos a uns cem metros do percurso de natação nos lembram da temperatura da água. O frio vai embora com as primeiras braçadas após a largada. Parto do lado direito procurando o caminho mais curto até a primeira boia. Logo eu me coloco em primeiro lugar no lado direito, mas muito atrás em comparação com a ponta esquerda, onde estão os melhores nadadores. Decido seguir a minha aposta com toda a minha força, mas continuo perdendo terreno e finalmente desenho uma diagonal para o lado esquerdo a fim de buscar a proteção do grupo. As sensações não são boas e estou atrasado, em torno da 10ª posição. Com muito esforço ganho uma posição antes da bóia. Outra na bóia. E outra repetindo operação no seguinte giro. Depois de deixar atrás as sensações ruins e o frio, fico num 4º lugar que já não vou deixar até sair do Pacífico.

    Transição. Deixo a roupa e calço os tênis. - "Ouch!" - A água fria tem seu preço e várias cãibras me recomendam ir devagar até controlar meus músculos, que finalmente relaxam quando começo a correr pelo passeio. Perdi posições e começo forte. Muito forte. Assumo a liderança aos 500 metros com o meu amigo Riveros (CHI) e Matute (ECU) colados nas minhas costas. Ainda aumento o ritmo procurando ficar sozinho. Não olho para trás, mas em torno do primeiro km deixo de ouvir passos atrás de mim. - "Venha, você está onde queria, apenas 9 kms mais" –
    O corpo anseia calma, mas peço força e ritmo. No primeiro giro de 2,5 kms vou com 23 segundos à frente. Continuo lutando e focando-me: o movimento do braço, abdome, frequência, pé reativo. Após a segunda volta, a vantagem aumenta, o ritmo me pesa e caio um pouco. Aparecem os primeiros pensamentos de vitória que tento apagar. Movimento do braço, abdome, frequência, pé reativo...

    Última volta. Agora sim. Estico a mão para parabenizar o público, salto, olho para o céu, o público, o mar. Lembro-me de muitas pessoas e levanto a fita da meta. Sou o Campeão Sul-Americano de Triathlon! Gaspar (2º) e Bruno Matheus (3º) completam o pódio. Dificilmente conseguirei dormir esta noite. Sei que os melhores do continente estavam hoje ausentes em luta pelo Rio 2016, mas para mim este é um ótimo pequeno passo em um longo e emocionante caminho. Lume!
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